Mi cabello es de universo,
nada que ver con el básico sol ni el tímido fuego,
minucioso quiere volver a las estrellas,
las miradas son como un secreto del viento,
como un descuido del alma,
son una mutación del monumento al desierto.
La mirada que me he regalado,
recorre tiempo a través de mis ojos topacio,
buscándote una señal,
buscando un damasco en tu mejilla,
buscando una lágrima para mi famélica lengua.
Me como cada cierto tiempos las manos,
y juego a abrazar la sombra de tu ausencia con mis brazos incompletos,
con mi lengua en la oscuridad
lamo las paredes que algún día veré destrozadas por la sangre de mi latido,
me contienen,
como la carne contiene al corazón,
músculo febril,
caerán,
como la muerte que arranca el respiro de quien ya conoce.
7.12.14
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