A donde me han de llevar
las caras de los pies al despertar,
jugando a que no había peces sutiles
No hay quien decida por el aguantar
.... ni la dudosa realidad
sabrá decir cuando ha de quererme aquella esquina...
con sus astillas.. que por cierto es quiero
No hay manera ni postres para decir
que me revuelco en la espuma
que es tuya
La carne magnética, llena de electrolítos retorcidos,
suave,
y se quiebra en los errores del recuerdo naranja.
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