Desayuno Serpentesco.


Apoyada en la esquina vio como los gestos en sus manos desaparecían.
El escritor borró la oración y corrigió:
"Apoyada en la esquina vio como sus manos
tocaban el aire en una forma casi serpentesca, casi milenaria.
Nunca había visto a nadie parar el autobus de la mañana de esa forma"

"Era de mañana y ese azul-celeste del amanecer estaba odiosamente
reflejado en todos y todas"


"Aunque si habia notado con frecuencia que en esa esquina
se descongelan los mas enajenados secretos sobre gentes"
"Hmm... Gentes... Gentes", piensa el escritor mientras deja el lápiz de lado,
apaga el cigarro en el café y pide la cuenta.

La camarera le recuerda un personaje de sus historias;
Una que escuchaba música por el oído derecho
y que con el izquierdo atendía.
Bailaba lento entre medio del café y los clientes,
Mientras las bocanadas de smog ahumaban su débil aura.

No había estado con una mujer desde año nuevo. Ebrio
y en ese estado, no sabía si fue una mujer o un perro con formas femeninas.
Pero si estaba decidido a contarle a la camarera esto y un par de secretos más
de manera cifrada, uno nunca sabe cuando el sexo casual
aparece, incluso con un cigarrillo barato todavía humeando sobre el café rancio.

(comenzó a escribir mirándola)
Sopla en todos los colores, pinta el aire,
habla luces acuáticas. Caricias como estandarte,
no es un juguete ni una adivinanza...
la verdad es que donde rebalsen las lágrimas, mi risa beberá.
Arquitectura simple de besos no abrazados...

No pudo seguir escribiendo, la verdad era demasiado fuerte.
Él, un mediocre escritor adicto a la masturbación
y ella una hermosa camarera enamorada de alguien más.


Ejercicio lírico a distancia I;

A. Liz-ama.
C. Campo-s.
Da-n Sáe-z.

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