Bio.

a los 2 y 3 años descubrí que no era tan fuerte como los gigantes.
a los 4 años descubrí que no tenía 7 años.
a los 5 años descubrí los parabrisas de los autos.
a los 6 años descubrí el fuego, fierros y arboles como ocio.
a los 7 años descubrí que la luna estaba muy lejos.
a los 8 años descubrí el Piano, a beethoven y mis dedos..
a los 9 años descubrí que la educación era una mierda..
a los 10 años que mis manos y mi pelo a veces no me gustaban..
a los 11 años descubrí mi saliva y las pajas.
a los 13 años descubrí que me faltaba tanto..
a los 14 años descubrí la guitarra y los atardeceres..
a los 15 años subestimé mi edad y a quienes me rodeaban..
a los 16 años descubrí los cigarros y la vanidad..
a los 17 descubrí el alcohol y la felicidad de estar en lo superfluo..
a los 18 años descubrí la marihuana y la obsesión..
a los 19 descubrí mi ego, el amor y el buen sexo.
a los 20 años no descubrí nada, ah! los libros como amigos...
a los 21 años descubrí el dibujo automático y la creatividad..
a los 22 años descubrí que podía ser Dios y la adicción a las ideas..
a los 23 descubrí la poesía y la música como camino.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Te escribo acá porque es la entrada más entretenida que leí por encima.
Apenas la vi llegó a mi cabeza la imagen de los dinosaurios, no se por qué.

Y bueno sí, tú le diste sentido a todos tus años y también a los tomates de supermercado o que parecen de supermercado que al final nunca son, porque crecen solos.

Igual uno va creciendo solo, pero vas creando y vas poniéndote cosas en un vacío de adentro que se pretende llenar. Por eso son buenos los parabrisas y los dinosaurios. También los sueños, porque te vas y te vas. Supongo que es lo que te pasó con la droga y la juventud.