Pasto.


Calor de mi cara en tu cuello
calor suave y besos magnéticos
rebalsando el atardecer naranjo de la tierra y el pasto
sintiendo como se accidenta el aire en nuestra piel.
Un descuido de la perfección
y un par de manos sueltas,
se buscan en la obscuridad
se entregan al caos de la maldita inferencia.

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