Fiebre de fiebres.

No fluye la sangre, se mueven las venas
No respira el cuerpo, el aire se da forma
No se mueve la oruga, se hace cariño la tierra seca
No se mueven los dedos, se permite la forma
No hay cielos estrellados, solo ojos ensimismados
No hay crímenes, solo fibra retorciéndose
No vibran los sonidos, solo el miedo a la muerte del tiempo
No existen las nubes, obscuridad tibia disfrazada

Los stickers turcos pegados a la ampolleta
a las faldas negras
en la selva tropical de un signo...

Y los zancudos amarillos que no se mueven entre columnas opiáceas
ni entre los elementos químicos ni palabras portuguesas...









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