Niebla.

Adquiristeis tanto que te destrozaste en un suicidio santo,
las pupilas, las manos...
ya no son las que creían todos...
Contemplas la muerte de la iglesia
en donde se era el único profeta,
tan ingenuo como los fieles...
tan magno,
como el propio deseo orgánico de querer convulsionar por querer,
de abandonar la conquista del universo,
de cocinarse en el horno alquímico de la desesperación...
Siempre se nada en la sangre, en las comisuras de un cuello amado,
El vals continúa;
sin música, sin invitados,
con un sol tremendo quemando los ojos desde el interior,
siempre listo, conteniendo los bellos demonios,
Siempre listo!

1 comentario:

J.Lonuz dijo...

Hey!
Cómo va el sitar?
y que hay de tus manos?

Saludos la Familia.